Dramaturgia y adaptación dramática.

Existe la dramaturgia como tal, es decir, la manera para exponer el argumento y la trama, necesario en la escritura de una obra dramática de cualquier género. También existe la adaptación dramática; cámbio de género, del literario al dramático, o sea, representables escénicamente con ajuste dramatúrgico. En éste punto, es importante ser conocedor de la estructura dramática, y debe centrarse de manera académica, y esperar a dominarla para intentar un ejercicio dramático más personal.

Usualmente para crear, como en todas las cosas, debes conocer y manejar las técnicas y la estructura; si quieres ser un zapatero, por más ideas que tengas para diseñar un nuevo concepto de calzado, debes conocer las técnicas de fabricación, costura, molde, tipos de cuero y cuidados (y muchas más), antes de incursionar en tu diseño, sin mencionar el público objetivo que, supuestamente vestirá tu calzado… y eso lleva a pensar en campañas de expectativa, publicidad, etc. Si eres un adaptador dramático, tienes que respetar la obra original distinta al drama; expresar el espíritu de la obra que se muta. La adaptación es una fiel recreación dramática de un original de otro género literario.

La adaptación no toma “ideas ajenas”, ni es una “inspiración sobre otra inspiración”. Muchas veces nos encontramos con montajes que advierten que “el trabajo está basado en la obra tal o el autor fulano”, o dicen “inspirado en la obra de mengano”, pero en realidad solo se trata de ideologías de puesta. Pueden hacer lo que estimen conveniente, a la hora de realizar un montaje, y desbaratar la idea de un autor, y no se necesita dar argumentos para “montarse” sobre un texto dramático ya concluido o de trayectoria, pero está claro que no obedece al contexto real y respetado de un trabajo dramático.

Emociones teatrales

Stanislavsky hacía referencia acerca de las emociones teatrales como una forma equívoca de manifestar sentimientos en escena: si un actor aprieta los puños y agrega tensión a los músculos de su cuerpo o respira agitadamente, puede generar intensidad física, lo causa impresión el el espectador viendo cómo un actor en escena manifiesta poder con su fuerte temperamento y pasión.estoy de acuerdo con con su legado, en el sentido que la mejor manera de manifestar emociones en escena es cuando se manifiestan producto de experiencias vividas. Su método era establecer una lista de acciones en las que se manifestaban espontáneamente varias emociones por sí mismas, como el amor, por ejemplo; una serie de incidentes ocurren cuando, a través del amor, llamamos a los sentimientos unidos a esta pasión: sueños, odios, dudas, admiración, respeto, éxtasis, desconcierto, celos, entre otros.Sin embargo, sin ánimo de encasillar éstas pasiones, debemos entender, que cada una de ellas es un cúmulo de situaciones experimentadas emocionalmente, por lo que cada una de ellas no es solo el sentimiento, sinó que es un resultado de otras emociones vividas que te arrojan como consecuencia ése sentimiento.

Es un tema que me llama mucho la atención, por que no todos lo que estamos dedicados al arte escénico tomamos éste referente como método eficáz. Para mí, sigue siendo aplicable, por que no hay nada mejor para la manifestación de las emociones en escena, que las que se expresan de manera visceral, y, creo, la mejor manera de expresarla es a través de lo vivido.

¿Para qué es este Blog?

En el año 2006, mientras participaba en el festival de Teatro de Bogotá, durante un foro con directores y organizadores de festivales y encuentros teatrales de distintas partes del Orbe, unos de ellos, durante su intervención dijo: “EL problema del teatro colombiano es que carece de estructura dramática”, -estoy de acuerdo-,y pienso que no solo en Colombia, sino que sudamérica en general maneja con notoria deficiencia esta parte vital de toda representación.

Quedamos en lo que aprendimos en el colegio cuando nos decían que en una obra teatral había un inicio-nudo-desenlace, pero la esencia de todo va más allá que una simple estructura que nos encasilló en un mundo en donde la libertad no tiene límites, al grado que, a veces, perdemos el horizonte por no saber cómo enfrentarlo. Como profesor de adaptación dramática, invito a los estudiantes a conocer e identificarse con la estructura dramática, al punto que, así como respiran, deben impregnarse de su funcionalidad como si eso fuera un asunto de vida o muerte.

Toda obra dramática debe tener sentido, así como cada personaje tiene un objetivo que cumplir -a veces ese objetivo cambia, pero siempre hace algo- y una razón para su existencia. La estructura dramática poco se difunde en las aulas, lo que hace que, todas las ideas plasmadas en un texto dramático se alejen de un orden, porque, quiéranlo o no, el arte también tiene su línea a seguir. Recordemos que el arte dramático, así como todas las ramas del arte en general, necesitan de la retroalimentación. Ahí radica nuestra satisfacción y nuestra recompensa. Difícilmente obtendremos esa anhelada retribución si a quienes queremos mostrar nuestro arte no sienten esa química porque no la transmitimos ordenadamente, como estructura.

Para esto nace Teatrurgia: un punto de encuentro para todos aquellos que, de una u otra forma, profesamos la estructura dramática como el camino a seguir para ordenar nuestras ideas al momento de plasmarlas en un papel. Desde ya les doy la bienvenida a todos vosotros y los invito a participar con sus comentarios y aportes.